Obesidad y ansiedad

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Imagen cortesía de www.pixabay.com

El problema de la obesidad en el mundo cada día va en aumento. Desde 1980, es considerada una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud, y la define como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.”

Existen muchas causas para que una persona sea obesa. Algunas de ellas son, por ejemplo, predisposiciones genéticas, falta de distracciones, exceso de comida disponible para consumir, estrés, depresión y/o ansiedad.

La ansiedad es una de las causas más comunes de la obesidad, lo cual tiene un origen lógico. Muchas personas cuando tienen ansiedad, buscan inmediatamente la manera de ingerir comida, especialmente con azucares, grasas y alimentos calóricos, lo que despierta al sistema nervioso parasimpático que se encarga de hacernos sentir bien, relajados y plácidos. Cuando esto ocurre, el cerebro asocia el bienestar con la ingesta de comida, convirtiéndose así en un hábito o una adicción que conllevará a un aumento de peso.

Luego de este tipo de alimentación que proporciona una sensación de refugio emocional, las personas tienden a sentirse culpables, contribuyendo nuevamente a su ansiedad y estrés. Dicho ciclo debe romperse, sin importar lo duro que sea.

La primera alternativa a tomar en esta situación, es buscar una solución a la raíz del problema. ¿Cuál es el motivo de la ansiedad? ¿Existen problemas, frustración, estrés, preocupación, o depresión que estén produciendo la ansiedad? Lo mejor es buscar un especialista que pueda ayudar a lidiar con las emociones de forma asertiva, como un psicólogo.

 
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Igualmente, es necesario tomar medidas alimentarias. Por ejemplo, al hacer compras en el supermercado, elegir alimentos saludables, menos grasos y calóricos, y más proteicos y energizantes. También disminuir considerablemente la ingesta de azúcar, y adquirir snacks o bocadillos saludables para consumir entre comidas.

Asimismo debe elegirse algún ejercicio con el que la persona se sienta cómoda y placentera, y practicarlo como mínimo una hora al día. La opción más común es ir al gimnasio, pero pueden implementarse otras, tales como caminar, trotar, bailar, hacer aeróbicos, zumba, montar bicicleta, entre otros.

Es bueno cambiar los hábitos diarios con el propósito de activarse (caminar, levantarse, moverse) un poco más, ya sea en la oficina o en casa. También es aconsejable al asistir a eventos sociales, elegir opciones saludables pero placenteras, y bajar el consumo de alcohol, que es alto en calorías, así como disminuir el cigarrillo.

En conclusión, la ansiedad es una cadena generada por diversos problemas, y que a su vez conlleva otros como la obesidad. Es menester mantenerse saludable mental y físicamente, y por tanto, siempre es necesaria voluntad y dedicación. No desfallezcas, ¡si se puede!

Concepto tomado de: http://www.who.int/

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