¿Crees que tu hijo es muy agresivo?

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Imagen cortesia de www.pixabay.com

En muchos casos los padres se preocupan al ver que sus hijos reaccionan con agresividad en recurridas situaciones; bien sea pegándole a otro niño, empujando, dando patadas, gritando, mordiendo o jalando el cabello.

Antes de seguir con el tema es importante entender que la agresión es una parte natural de la vida de cualquier niño, ya que a través de ella van a empezar a desarrollar los mecanismos de autodefensa. Además los pequeños la utilizan como una forma de comunicarse cuando no les gusta alguna situación. La agresión es la que le va a permitir a un niño molestarse y reaccionar cuando le quitan un juguete.

Según Fernanda Orrego, Psicóloga Infantil, “cuando se habla de agresividad, se está hablando de conductas asociadas a sentimientos de rabia como el intento de hacer daño, físico o psíquico, a otra persona.”

Si en el niño se identifican altos momentos de agresividad y recurrentes sentimientos de rabia, es hora de buscar ayuda. Lo ideal es tratar este problema durante la infancia, ya que así sea evitará que más adelante el niño el niño desencadene fracasos escolares, baja autoestima, dificultad para socializar y cumplir normas. Para determinar si el problema requiere atención, es importante observar muy bien las actitudes de tu hijo.

Hay una serie de factores que pueden estar influyendo para mal en el comportamiento de tu pequeño, quizás él se encuentre dentro de un ambiente familiar agresivo-violento y quiere copiar esos patrones, recuerda que para los niños los padres son el ejemplo a seguir y buscarán ser similares a ellos.

Si tu relación de pareja es conflictiva el ambiente tenso que se tiene en casa va a afectar el comportamiento del niño, quien de seguro va a expresar su temor siendo agresivo.

Es muy importante establecer límites y normas dentro de la crianza, no permitas que el niño haga su voluntad. Si ves que está proporcionando algún tipo de daño a otro pequeño, hazle saber que su actitud no es correcta, enséñale a pedir disculpas y a que puede tener otra manera de solucionar las cosas. Eso sí, tu comportamiento debe ser congruente con lo que le estás diciendo, no puedes actuar de forma agresiva para darle a entender que no debe ser agresivo con los demás porque le estarías dando un mensaje contradictorio.

 
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También hay factores externos que influyen en las conductas agresivas, como por ejemplo el lugar donde vive y sus niveles de violencia, las amistades, el estilo de enseñanza de las personas que lo cuidan, mala nutrición, entre otros.

Para evitar este tipo de conducta en tu hijo, lo ideal es enseñar lo correcto desde el ejemplo. Si en algún momento observas que tu niño está teniendo una conducta agresiva frente a otros pares, corrígelo y de ser necesario detenlo. Habla con él y pregúntale qué está pasando, con tranquilidad y firmeza dile que entiendes su molestia pero que esa no es la forma adecuada de hacer las cosas. De ser necesario dile que debe pedir disculpas.

Si tu hijo se ha comportado de forma adecuada, prémialo así estarás fomentando buenas conductas gracias al reconocimiento positivo.

Fomenta el autocontrol en tu pequeño. Enséñale alternativas para canalizar su rabia, por ejemplo, en casa ponle a la mano hojas que pueda rayar cuando este muy molesto.

Canaliza toda la energía que tu hijo tiene mediante actividades físicas: correr, nadar, jugar a la pelota eso lo ayudará a sentirse bien consigo mismo.

Es importante que siempre estés al pendiente de tu niño y que cuando llegue a presentarse alguna situación de conflicto, puedas mediar para guiarlo hacia el camino correcto.  Cuando se tiene un hijo se debe estar a disposición del aprendizaje, del crecimiento y de su desarrollo efectivo.

Fuente: http://www.revistabuenasalud.com/

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